Formación y evolución de los huracanes a propósito de su temporada

29/09/2017.- Los huracanes son perturbaciones tropicales, que por lo general se forman en el Atlántico norte, específicamente entre las costas de África al sur de las islas de Cabo Verde y sur América. Este fenómeno se forma a partir de sistemas de bajas presiones.

Es importante destacar, que a los huracanes se le pueden dar distintos nombres según la zona o la región en la que se producen, para el Caribe se le denomina ciclón tropical, para el Océano Índico y el mar de Japón  tifón, en Filipinas se le llama baguío y para la zona de Australia willy-willy. 

Asimismo pueden recibir nombres distintos según la velocidad con la que se produce tales como: depresión tropical (cuya velocidad mínima a nivel del mar es de 42 kilómetros por hora (Km/h) y la máxima 62 (Km/h), tormenta tropical (cuyo viento a nivel del mar oscila entre los 63 y los 117 Km/h) y huracán (la velocidad media del mar puede ser de 118 Km/h o superior, dependiendo de la categoría del huracán).

Los huracanes se forman porque la temperatura del agua del mar  es superior a los 28 grados, por lo que se produce una rápida evaporación y condensación en las capas superiores.

Cuando un huracán toca tierra, pierde el contacto con el agua cálida que necesita para su desarrollo y se debilita, sin embargo se puede regenerar si vuelve a salir a mar abierto.

Ante su importancia, se entrevistó al pronosticador del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMEH), Luis Izaguirre, quién indicó que los nombres de los huracanes se dan por un orden alfabético, donde al cabo de seis años se vuelve a retomar la primera lista, pero cuando un fenómeno de este tipo provoca muchas víctimas y daños se retira su nombre.

El experto agregó, que cada año la temporada de los huracanes se presenta entre los meses de junio y noviembre, poniendo a prueba a las regiones del Caribe, el Golfo de México y el Océano Atlántico.  

Y aunque las previsiones nunca sobran, estos fenómenos naturales sólo dejan una estela de devastaciones a su paso y en el mejor de los casos, potentes ráfagas de viento, lluvias y marejadas ciclónicas.

“Basta con recordar algunos huracanes como Katrina, Sandy o Irma para dimensionar su poder de destrucción y aprender que nunca se está del todo preparado para una situación así”, reflexionó el pronosticador.

Finalmente enfatizó Izaguirre, que por eso a lo largo de los años el hombre ha trabajado en la investigación de estos fenómenos, buscando disminuir riesgos y pérdidas humanas que se puedan presentar.

Prensa INAMEH / Foto Liher Cova.