Peligros naturales y reducción de riesgos de desastre

22/10/2017.- Los peligros naturales son fenómenos meteorológicos y climáticos severos y extremos que se producen en todo el mundo, si bien algunas regiones son más vulnerables a ciertos peligros que otras. Los peligros naturales se convierten en desastres cuando destruyen vidas humanas y los medios de subsistencia.

Las pérdidas humanas y materiales provocadas por los desastres son un gran obstáculo para el desarrollo sostenible. Es  posible proteger las vidas y los bienes emitiendo predicciones y avisos exactos, redactados en términos comprensibles, y educando a la población para que aprenda a prepararse frente a esos peligros antes de que se conviertan en desastres.

Las actividades de riesgo de desastres de la OMM están integradas y coordinadas con las de otras organizaciones internacionales, regionales y nacionales. Por su parte, la OMM coordina las actividades de los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales destinadas tanto a reducir la pérdida de vidas y de bienes mediante la mejora de los servicios de predicción y alerta temprana y de evaluaciones de riesgos, como a sensibilizar al público.

La atención está puesta en la reducción de los riesgos de desastre: un dólar invertido en la preparación para casos de desastre puede evitar pérdidas económicas cifradas en siete dólares: un significativo rendimiento de la inversión. En calidad de partes signatarias del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, los Miembros de la OMM se comprometen a prevenir la aparición de nuevos riesgos de desastres y a reducir los existentes mediante la aplicación de una serie de medidas integradas e inclusivas que prevengan y reduzcan  la exposición a los peligros y la vulnerabilidad a los desastres, aumenten la preparación para la respuesta y la recuperación, y, de ese modo, refuercen la resiliencia. 

Con el fin de apoyar la evaluación de los avances mundiales en el logro de los resultados  y objetivos del Marco de Sendai, se han acordado siete metas mundiales, la mayoría de las cuales tiene repercusiones directas para la OMM y sus Miembros.

Los peligros naturales ocurren en escalas temporales y geográficas diferentes, y cada uno de ellos es, a su manera, único. Los tornados y las crecidas repentinas son fenómenos violentos, de corta duración, que afectan a extensiones relativamente pequeñas. Otros, como las sequías, evolucionan lentamente, aunque pueden afectar a buena parte de un continente y a poblaciones enteras durante meses o incluso años.

Un fenómeno meteorológico extremo puede entrañar múltiples fuentes de riesgo, ya sea simultáneamente o en rápida sucesión. Además de fuertes vientos y lluvias, una tempestad tropical puede ocasionar crecidas y deslizamientos de lodo. En latitudes templadas, las fuertes tormentas pueden ir acompañadas de una combinación de fenómenos como grandes piedras de granizo que causen daños, tornados, vientos fuertes o lluvias intensas que produzcan crecidas repentinas. Las tormentas de invierno, con sus fuertes vientos y nevadas o lluvias engelantes, pueden contribuir también a la aparición de avalanchas en algunas laderas de montaña y a fuertes escorrentías o crecidas durante la temporada de deshielo.

Algunos Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales y centros especializados se ocupan de investigar fenómenos geofísicos peligrosos, como explosiones volcánicas (cenizas transportadas por el aire) o tsunamis, sustancias peligrosas en suspensión aérea (radionucleidos, sustancias biológicas o químicas), y episodios de contaminación urbana aguda.

Prensa INAMEH/ Cortesía Agencias Internacionales.