Conoce la manera en que una nevada se puede convertir en una tormenta

26/11/2017.- Una tormenta es una agitación de la atmósfera que puede incluir ráfagas, precipitaciones y otro tipo de fenómenos. La nieve, por su parte, es el agua congelada que cae desde las nubes.

Se denomina tormenta de nieve, por lo tanto, a la precipitación de nieve sobre la superficie terrestre que incluye además vientos intensos. La tormenta de nieve también se conoce como nevasca o nevada.

No existe, de todos modos, una definición exacta o precisa de este tipo de tormenta. La caída de nieve siempre se conoce como nevada: de acuerdo a la intensidad, se puede hablar de nevadas débiles o severas. Cuando la nevada viene acompañada de ráfagas de viento y granizo, la tormenta de nieve se denomina nevasca.

La irrupción de una tormenta de nieve depende de diferentes factores, como la elevación, la latitud y la temperatura. Esto hace que el fenómeno sea frecuente en determinadas regiones, mientras que en otras no ocurra nunca. Lo normal es que tengan lugar en montañas muy altas, ya que las temperaturas allí se encuentran muy por debajo de los 0 °C.

Existen otros términos que a veces son considerados sinónimos de tormenta de nieve, además de los expuestos en los párrafos anteriores. Por ejemplo, si una nevasca ocurre junto con fuertes vientos, es posible hablar de ventisca de nieve o, simplemente, ventisca. Es importante aclarar, por otro lado, que este término suele ser usado para definir cualquier tormenta con vientos fuertes, ya sea de nieve o de lluvia.

Si este fenómeno se produce en una zona no muy elevada, entonces podemos recurrir al término nevazón; sin embargo, el diccionario de la Real Academia Española señala que esta palabra es uno de los sinónimos de nevasca en Ecuador, Chile y Argentina, con lo cual allí se pierde ese matiz de la altitud. En España, más precisamente en algunas partes de la Cordillera Cantábrica, existe el vocablo cellisca, un fenómeno que combina fuertes vientos con un temporal de agua y nieve.

Las tormentas de nieve pueden provocar todo tipo de daños. Servicios básicos como la telefonía y la electricidad se pueden interrumpir debido a la acumulación de nieve sobre la infraestructura. Es habitual, por otra parte, que las autoridades tomen la decisión de suspender las clases ante una tormenta de nieve ya que la circulación de vehículos resulta peligrosa.

Las ciudades acostumbradas a sufrir tormentas de nieve suelen contar con distintos equipamientos y sistemas que contribuyen a minimizar las consecuencias de este fenómeno. Con máquinas viales, por ejemplo, pueden barrer la nieve de las calles y así restablecer el tráfico con rapidez.

Prensa INAMEH/ Cortesía Agencias Internacionales.