Estado del Sistema Mundial de Observación del Clima

31/12/2017.- La observación global de la atmósfera, la superficie y los océanos de la tierra es esencial para evaluar la variabilidad del clima y el cambio climático, así como para comprender sus causas. Por ejemplo, observaciones y análisis recientes han mostrado que el nivel medio del mar ha continuado elevándose, y por primera vez ha sido posible determinar la importancia relativa de las contribuciones de la expansión térmica, la fusión de los hielos y el almacenamiento de agua en la superficie terrestre.

La observación también suministra datos que son fundamentales para evaluar, ajustar e inicializar los modelos numéricos que predicen el comportamiento del sistema climático para los próximos meses o estaciones, y que realizan proyecciones acerca de cómo cambiará el clima a largo plazo en función de diferentes hipótesis sobre emisiones de gases de efecto invernadero y otras actividades humanas.

Las series largas de datos de observación han permitido al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) difundir el mensaje de que el calentamiento del sistema climático mundial es inequívoco.

Este artículo destaca los principales resultados y conclusiones del Estado del Sistema Mundial de Observación del Clima (Informe), publicado a finales de 2015. El Informe ofrece una evaluación exhaustiva sobre cómo se está observando el clima, dónde se han hecho progresos, dónde no se han hecho y dónde la situación ha empeorado.

Proporciona una base para identificar las acciones requeridas para reducir las lagunas de conocimiento, mejorar el seguimiento y la predicción, dar soporte a la mitigación y ayudar a cumplir la necesidad cada vez más urgente de información sobre impactos, adaptación y vulnerabilidad.

El citado Informe fue preparado por el Sistema Mundial de Observación del Clima (SMOC), un programa copatrocinado por la OMM, la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Consejo Internacional para la Ciencia (CIUC).

Resultados respecto a las observaciones atmosféricas, oceánicas y terrestres

La observación global varía en su naturaleza, distribución y extensión a través de la atmósfera, los océanos y la superficie terrestre.

Tras muchas décadas de recopilación de datos meteorológicos, la observación atmosférica es la más desarrollada, con una red relativamente densa, aunque no exenta de lagunas, sujeta a normas definidas y con alto nivel de intercambio de datos mediante centros internacionales de datos que abarcan casi todas, por no decir todas, las variables. La mejora de la observación atmosférica es continua.

La observación de los océanos se ha desarrollado rápidamente con una planificación y puesta en marcha de redes de observación de carácter internacional, y con nuevas tecnologías que permiten la recolección autónoma de más y mejores datos.Aunque todavía hay limitaciones y ciertos problemas con algunas redes existentes, están creadas las estructuras básicas para lograr una mejora continua

Tradicionalmente las observaciones de la superficie terrestre se han realizado en escalas menores siguiendo diferentes normas y métodos en distintos países. El intercambio de datos en estas redes ha sido escaso en el pasado.

Hoy en día, la observación desde el espacio está suministrando cobertura global de calidad en constante mejora para diferentes variables, está incrementándose el acceso abierto a los datos y se están experimentando progresos en otras áreas como, por ejemplo, las redes mundiales para el seguimiento de glaciares y del permafrost.

Se han desarrollado normas, métodos y protocolos para el intercambio de datos relativos a variables hidrológicas esenciales. Sin embargo, aún no existe una estrategia integral de observación terrestre.

La mayor parte de las conclusiones, que han sido extraídas de revisiones llevadas a cabo variable por variable y acción por acción, se clasifican en dos grupos separados, uno para mediciones in situ y para las basadas en teledetección terrestre y otro para observaciones realizadas por teledetección espacial, aunque muchas aplicaciones hagan un uso combinado de ambos grupos de datos.

Hay conclusiones positivas y negativas que han de ser reconocidas y tenidas en cuenta a la hora de planificar las necesidades a satisfacer en el futuro.

Prensa INAMEH/ Cortesía Organización Meteorológica Mundial.